miércoles, 25 de septiembre de 2013

EL ESQUÍ, MI TRADICIÓN MÁS AMADA


Hola, mi nombre es Bruno Mateo Marcó, soy un estudiante novato en Publicidad y RRPP, aunque el primer año parezco de triple grado, porque hago lo mismo que los de comunicación y periodismo.


Os voy a contar mi experiencia personal como esquiador, mis altibajos y mis momentos épicos.

Mi comienzo como esquiador lo tengo algo borroso, no por pegarme muchos piños, sino porque empecé de muy pequeño con mi hermano mayor en Andorra (continúo yendo cada año con mi familia, es mi tradición preferida). Yo debía tener unos 3 años y Carlos (mi hermano) 5, íbamos pegados a todas partes mi madre (como siempre) consiguió que comenzara las clases con mi hermano, sin tener y la edad (Desde entonces esquiar se convirtió en mi pasión).

Mis primeros esquís me los regalaron para mi comunión, unos Atomic race: 6, que para mi eran los mejores, porque tenían una bandera de carrera dibujada en los esquís. Me duraron 12 años, en ese periodo de tiempo hice 4 años de Snow, pero lo aborrecí.

En invierno de 4º de la ESO, esquiando en Andorra con mi hermano, resbale en una placa de hielo y fui directo hacia una columna de telesilla, me rompí una muñeca y obtuve varios moratones, fue mi primera y única vez que me llevaron en camilla. Yo estaba bien pero lo paso peor mi madre que yo.

Cuando hice 17 años mis padres me regalaron unos esquís de freeride (esquí de fuera pista, mi estilo preferido de esquí) que ansiaba desde los 14 años más que nada en el mundo. Junto con un precioso traje de esquiar. Que lo estrene con mi familia de viaje a Suiza en casa de mis tíos (aun lo recuerdo, como si fuera un sueño). Nevaba todas las noches y el sol salía por la mañana mostrándote medio metro de nieve recién caída que me pedía a gritos que la estrenara, las bajadas eran gloriosamente eternas la más larga estabas media hora sin parar en un telesilla para hacer cola. Esquiaba con mis nuevos esquís y Carlos de 8 de la mañana a 5 de la tarde, sin pausa los demás (de mi familia) hacían pausa para comer, mientras que Carlos y yo nos comíamos alguna chocolatina en el telehuevo y comíamos cuando cerraban las pistas. Carlos y yo estamos pensando en volver este año por nuestra cuenta, pero no tenemos nada decidido.

Ahora estoy esperando con ansias a que caigan los primeros copos de nieve para coger mi equipo de esquiar y probar las pistas próximas a Pamplona.

Bruno Mateo Marcó

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